Artista: Amorphis
Álbum: Circle
Estilo: Melodic Death/Doom/Folk
Nota: 8,2/10
Onceavo disco de
estudio de la ya dilatada carrera de los finlandeses Amorphis, ilustres
veteranos pese a su relativa juventud, y una de las bandas más consolidadas
dentro del Metal Melódico con elementos Doom y Folk. Unos tipos que ya en su
debut en 1992 con veinte añitos de promedio, apuntaban maneras, y uno ya veía
que su propuesta tenía varios matices diferenciadores del resto de bandas de
Death finlandés. Su segundo álbum “Tales from the Thousand Lakes” en 1994 fue
el que los catapultó a la primera línea de fuego, dominada por aquel entonces
de forma abrumadora por los maestros Paradise Lost, secundados por otros
grandes como los vecinos suecos Tiamat o sus parientes finlandeses Sentenced.
Conforme avanzó la
carrera de Amorphis su propuesta se fue suavizando, hasta tal punto que en
“Tuonela” jugaban por momentos con la temeraria con la frontera que separa el
metal del Modern Rock. Algo similar a la evolución que padecieron los
mencionados Paradise Lost en su etapa “One Second”. Por suerte para todos la
sangre no llegó al río y en 2006, coincidiendo con la entrada en la banda del
espectacular cantante Tomi Joutsen, Amorphis dan un puñetazo sobre la mesa con
el tremendo “Eclipse”, un equilibrado simbionte entre su primera etapa más
Death y su segunda más Rock, engendrando así una obra maestra de Death Melódico
que todo el que se precie debería tener en su estantería. Y de ahí en adelante
no ha habido forma (por suerte) de que Amorphis bajaran el listón, cada dos
añitos discazo al canto, “Silent Waters”, “Skyforger”, y “The Beginning of
Times”, son trabajos enormes, que sin llegar a la excelencia del citado
“Eclipse” se mueven en un notable alto.
La principal novedad
de este “Circle” reside en la producción, que esta vez corre a cargo del gran
Peter Tägtgren. Según los propios Amorphis, desde que se conocieron con
Tägtgren en un festival de Nuclear Blast del 1994, la idea de que este se
hiciera cargo de la producción de uno de sus discos siempre estuvo presente. Pero
ha tenido que pasar casi una década para que esto ocurriera, y ahora falta
saber si el cambio ha valido la pena. Te lo avanzo no vaya a ser que te ansíes,
rotundamente sí. Los finlandeses querían recuperar parte de su crudeza
“deathmetalera” de antaño, y de la mano de Tägtgren lo han conseguido. Si en
anteriores entregas había temas concretos en los que la banda sonaba
excesivamente “light”, en esta ocasión hasta los temas más suaves suenan
descomunales. La base rítmica y sobre todo las guitarras han subido sus
prestaciones, la distorsión suena mucho más abrasiva, y por el contrario los
teclados han bajado su protagonismo en cuanto a llevar la voz cantante en los
riffs, pero han ganado en ampulosidad. Suenan mucho más atmosféricos y parece
que dominen los temas “desde arriba”, con una gran sensación de omnipresencia.
Una vez explicadas las claves, vamos al disco.
“Circle” nos atrapa
desde el primer corte “Shades of Gray”, donde Joutsen ruge con su fiereza
característica y la densidad de la base rítmica los acerca a sus vecinos Opeth,
como ya ha ocurrido en numerosas ocasiones. El estribillo es tan pegadizo y
agradable como de costumbre, y esa es a mí entender una de las mayores
virtudes, desde tiempos inmemorables, de los finlandeses. Una capacidad enorme
para crear infinitos riffs adictivos y contagiosas melodías, pegadizos y dulces
como la miel, pero a su vez sin edulcorantes artificiales, sólo siendo ellos
mismos, fieles a su estilo y evolución, pasando olímpicamente del “qué dirán”.
Creando un producto propio de fácil acceso, pero que esconde infinidad de
matices si uno sabe escuchar más allá de su fachada melódica.
A continuación
“Mission” y “The Wanderer” se perfilan como los dos temas más suaves del disco,
aunque no por ello exentos de fuerza, aquí se aprecia claramente la mano de
Tägtgren en la producción que os comentaba anteriormente. Mención especial para
los teclados en el estribillo de “The Wanderer”, menuda gozada, sutileza a
tope, como corresponde a unos maestros del Death Melódico. Seguidamente aparece
“Narrow Path” como el tema más folk del disco, si en los cortes anteriores ya
encontrábamos varios detalles “folkies”, es en este tema donde cobra mayor
protagonismo. Y es que en su intento de sonar algo más retro, parece que los
finlandeses han recuperado el gusto por el folk de sus primeros trabajos, y por
suerte para todos lo administran en su justa medida, siempre sumando, ayudando
a mejorar pero sin llegar a atosigar.
“Hopeless Days”
arranca densa y contundente para volverse más melódica gradualmente, y es la
perfecta antesala para el que es a mi entender el mejor corte del disco
“Nightbird’s Song”. Un temazo feroz (entendiendo la ferocidad dentro del
universo Amorphis), donde todas las facetas de la banda brillan por si solas.
Mención especial para el abanico de registros vocales que nos ofrece Joutsen,
sin duda el mejor fichaje que jamás pudieron hacer estos tíos. De verdad que
tiene que ser un lujo contar con un cantante tan versátil, capaz de adaptarse a
cualquier riff y estructura, sea agresiva o melódica, con una facilidad
insultante.
“Into the Abyss” (de
que me sonará a mí este título señor Tägtgren) se perfila como un corte algo
diferente en sus estructuras, las voces femeninas encajan fenomenal y viene a
ser el último corte digamos “fresco” viendo los dos que suenan a continuación.
En “Enchanted by the Moon” y “A New Day” la épica cobra una mayor importancia
si cabe. En el primero parece incluso que haya colaborado el mismísimo
Tägtgren, sonando por momentos muy similar a los medios tiempos de los
Hypocrisy más ampulosos, unos teclados modo “eclesiásticos” lo envuelven todo,
y el tema se va volviendo gradualmente más pesado y denso, hasta finalizar el
corte con una sensación cercana al Doom. Tampoco se queda atrás “A New Day”,
aún más épica que la anterior si cabe, un temazo grandilocuente que cierra de
forma majestuosa el disco.
Amorphis lo han
vuelto a conseguir, es obvio que a estas alturas superar el “Tales From the
Thousand Lakes” de su primera etapa y el “Eclipse” de la segunda, es prácticamente
misión imposible, pero eso no quita que los finlandeses nos hayan vuelto a
deleitar con otro fantástico trabajo de Death Melódico de marca patentada. Una
apuesta segura, unos tipos que lo tienen por mano y pueden seguir haciendo
grandes discos durante el tiempo que les plazca.
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